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A London Story~ el Lun Jun 13, 2011 11:22 pm
Michi significa camino y eso es lo que toda mi vida estuve buscando, podría haber buscando simplemente un destino al que llegar pero... no era tan interesante como la propia búsqueda del sendero que me llevara hacia un lugar donde podría ser feliz.
Nací en Japón pero nunca me dio la sensación de que podía llamarme a mi mismo japonés por lo que desde una edad muy temprana empecé a recorrer varios lugares esparcidos por el globo, en una búsqueda que se asimilaba a una infinita. Una búsqueda de un lugar para mi en el mundo.
Cuando empezaba a perder todo tipo de esperanzas, me enamoré.
Me enamoré de una ciudad, una ciudad con carácter responsable y paciente, dónde la gente comparte y sonríe para hacer feliz a los demás. Me enamoré de un castillo, de un puente anclado en el corazón del río Támesis, de una torre con un reloj cuyo tic tac me hace adormecer. Me enamoré de la cultura, de las tardes de té, de las grandes vistas desde una noria muy alta en el centro de la ciudad.
Me enamoré de Londres. Puede sonar algo patético y hasta tonto, pero cuando pisé el suelo londinense me sentí vivo por primera vez. Por fin, había encontrado ese pedacito de mi que había acabado escondido en la otra punta del mundo.
Le dije adiós para siempre a mi país nipón y me asenté con un gran contento en esta bellísima ciudad.
Pronto, gracias a las casualidades de la vida, fuí asignado director de una academia famosa situada en la gran ciudad, el "Elite High School", una institución sólo -en ese entonces- para los herederos de grandes empresas, de familias aristocráticas, en fin: la élite inglesa en general.
El nivel de esa academia y sus instalaciones me dejó completamente perplejo y el corazón se me encogió de solo pensar que muchos estudiantes soñarían con estudiar allí; el EHS proporcionaba oportunidades increíbles a sus pocos estudiantes. Oportunidades que muchos niños no podrían tener en un instituto normal y corriente.
Gracias a que pertenezco a una familia de clase alta ya que es dueña de una famosa compañía electrónica, pude llevar al EHS a un nuevo nivel, dejando así entrar a estudiantes bien dotados académicamente, becándolos con mi propio dinero que luego fue reforzado por el del Elite High School. Pudieron entrar miembros de las clases medias que, antes, no podían costear las altas cuotas de la academia.
Pero, a pesar de que pude conseguir esto, la academia limitó la entrada de los estudiantes para que sólo fueran chicos y las niñas que estudiaban allí fueron transladadas a otro instituto importante solo dedicado a las mujeres de la alta sociedad.
Actualmente, estoy feliz de poder compartir cada segundo de mi tiempo con los estudiantes del EHS y a la vez, feliz de poder seguir viviendo aquí.
Yo he encontrado mi camino y espero que muchas otras personas lo encuentren y se enamoren de Londres al igual que yo.
~ Michi.
Nací en Japón pero nunca me dio la sensación de que podía llamarme a mi mismo japonés por lo que desde una edad muy temprana empecé a recorrer varios lugares esparcidos por el globo, en una búsqueda que se asimilaba a una infinita. Una búsqueda de un lugar para mi en el mundo.
No es fácil, dije en ese momento.
Cuando empezaba a perder todo tipo de esperanzas, me enamoré.
Me enamoré de una ciudad, una ciudad con carácter responsable y paciente, dónde la gente comparte y sonríe para hacer feliz a los demás. Me enamoré de un castillo, de un puente anclado en el corazón del río Támesis, de una torre con un reloj cuyo tic tac me hace adormecer. Me enamoré de la cultura, de las tardes de té, de las grandes vistas desde una noria muy alta en el centro de la ciudad.
Me enamoré de Londres. Puede sonar algo patético y hasta tonto, pero cuando pisé el suelo londinense me sentí vivo por primera vez. Por fin, había encontrado ese pedacito de mi que había acabado escondido en la otra punta del mundo.
Le dije adiós para siempre a mi país nipón y me asenté con un gran contento en esta bellísima ciudad.
Pronto, gracias a las casualidades de la vida, fuí asignado director de una academia famosa situada en la gran ciudad, el "Elite High School", una institución sólo -en ese entonces- para los herederos de grandes empresas, de familias aristocráticas, en fin: la élite inglesa en general.
El nivel de esa academia y sus instalaciones me dejó completamente perplejo y el corazón se me encogió de solo pensar que muchos estudiantes soñarían con estudiar allí; el EHS proporcionaba oportunidades increíbles a sus pocos estudiantes. Oportunidades que muchos niños no podrían tener en un instituto normal y corriente.
Gracias a que pertenezco a una familia de clase alta ya que es dueña de una famosa compañía electrónica, pude llevar al EHS a un nuevo nivel, dejando así entrar a estudiantes bien dotados académicamente, becándolos con mi propio dinero que luego fue reforzado por el del Elite High School. Pudieron entrar miembros de las clases medias que, antes, no podían costear las altas cuotas de la academia.
Pero, a pesar de que pude conseguir esto, la academia limitó la entrada de los estudiantes para que sólo fueran chicos y las niñas que estudiaban allí fueron transladadas a otro instituto importante solo dedicado a las mujeres de la alta sociedad.
Actualmente, estoy feliz de poder compartir cada segundo de mi tiempo con los estudiantes del EHS y a la vez, feliz de poder seguir viviendo aquí.
Yo he encontrado mi camino y espero que muchas otras personas lo encuentren y se enamoren de Londres al igual que yo.
~ Michi.


~ Live with freedom ~








